El Paladar Ofendido
miércoles 19 de octubre de 2011
El General o Comida Anti-Justicialista.
martes 22 de marzo de 2011
Ensalada Copada Fest 2011.
El concepto es muy sencillo: tomar la idea del asado tradicional y sabroso con muchas ensaladas y trasladarlo a un ambiente casero, sin la parrilla que nos provee de tan sabrosa delicadeza. En este caso, el asado se vuelve secundario ya que no tenemos brasas y lo importante se vuelve las ensaladas. De ahí el nombre.
Entonces: un pedazo de carne, al horno o a la plancha. En nuestro caso nos decidimos por unas buenas entrañas aunque cualquier corte que se pueda asar sirve y es sorprendente lo caras que son las entrañas, anteriormente consideradas un corte de segunda.
Pero lo verdaderamente jugoso en este caso son las ensaladas. En la foto de más arriba se puede observar:
- Ensalada de papa, roquefort y chaucha: se corta la papa en cubitos (con cascara), se la refriega con un poco de manteca semi derretida, que puede estar mezclada con alguna hierba. En nuestro caso usamos tomillo fresco. Luego se envía al horno hasta que esté lista. Mientras, se saltea un poco las chauchas en una sartencita hasta que queden tiernas. Una vez que ambas cosas están listas, se les pica roquefort (o “queso azul”, como nos obligan a decir los imperialistas franceses) encima y se las mezcla.
- Ensalada de pepino y tomate con yogur natural: lo más sencillo del mundo. Se corta pepino (preferentemente sin las semillas, que son aquello que hace que se repita) y tomate en cubitos, se mezcla con yogur natural (recomendado el Yogs, que es el que tiene el sabor más neutro) y vualá!
- Ensalada de tomate, albahaca, champignon y queso pategrás: se corta una vez más el tomate en cubos, el queso idem, se mezcla con albahaca natural (en este caso, hay que ser decisivo: la albahaca seca es un polvo, no una verdura, y no tiene el mismo sabor). El champignon se puede cortar y saltear con un poco de ajo y perejil, luego se mezcla con el tomate cubeteado y la albahaca y a gozar.
En estas tres ensaladas el componente especial es, como se puede ver, un lácteo. Otras opciones de ensalada pueden ser: repollo, gajos de naranja y pasas de uva; espinaca, tiras de pollo, gajos de pomelo y roquefort; o la más tradicional manzana verde y zanahoria. Como siempre, la imaginación es el límite.
lunes 13 de diciembre de 2010
Fuí a Arabia Por Una Porción de Hummus.

Por ello, cuando llegamos a Buenos Aires una de nuestras primeras búsquedas culinarias giró alrededor de las delicias orientales. Como conclusión general: hay platillos que dejan mucho que desear en esta ciudad, cosa que no sabemos bien si tienen que ver con la diferencia fundamental entre el origen de la inmigración (hasta donde sabemos, la porteña proviene mayoritariamente de Armenia) o sencillamente en costumbres culinarias porteñas (como el miedo en la mayoría de los restaurantes a la comida muy condimentada y la falta de sal).
En líneas generales, las fallas son dos: los fatays son gigantes y tienen pimiento, lo cual es una falta de respeto a la tradición norteña, en donde se hacen solo con cebolla y tomate (y mucho limón en la carne). El pimiento les da un sabor amargo que no ayuda demasiado. El otro problema grave es el puré de garbanzos, que en general es desabrido. Siempre le falta condimento, limón y en algunos casos hasta procesamiento.
Más allá de ello, hemos probado en distintos establecimientos y lo que podemos decir es lo siguiente:
- Sarkis (Thames 1101, 4772-4911): es el más notorio, reconocido, de todos los restaurantes árabes – armenios de Buenos Aires. Pedimos una suerte de sfija en masa de hojaldre que no tenía gusto a nada y el puré de garbanzos era bastante malo. Pero, en entradas, también pedimos unos tomates secos hidratados en no sé qué que estaban buenísimos. Sin embargo y sin dudas, lo mejor son los platos de parrilla: pollo al fierrito, carne al fierrito y kebabs. Si los pedís completos te los traen con cebolla y un yogur bien ácido que es la gloria.

- Turquesa (Estado de Israel 4714, 48612102): uno de nuestros favoritos, por relación calidad – precio. Los fatay abiertos son muy buenos, no así los cerrados que adolecen del mismo efecto pastel de carne que las empanadas porteñas. El punto fuerte, sin duda, son las shawarmas. La primera vez que las comimos padecían de falta de condimentos, pero en la segunda oportunidad estaban mucho mejor, y además por 13 pesitos es una bicoca.
- Los Cedros (Sarmiento 3222, 4861-6006): nos lo vendieron como el gran y tradicional lugar del fatay y resulto ser bastante de porquería. Fatays grandotes que nos cayeron para el orto y tardamos como una semana en comer.
- Demashk (Charcas 3816, 4833-6699): uno de los mejores, sin dudas. Muuuy barato, similar a Bulo Bar, un sucucho de Tucumán con mesas en la calle que hace pizza de sfija (una delicia con carne molida bien condimentada encima de una pizza). Pocas mesas, sobre la calle, barrial en uno de los barrios más chotos de la Capital (Palermo). El shawarma es glorioso y hacen un yogur con nueces y alguna otra cosita que no recuerdo que es una delicia.
- Habibi (Humberto Primo 517, 4300 7172): correcto, de buena calidad, no recuerdo exactamente su comida (lo cual, en realidad, es malo) pero tienen unos menues bien económicos que sirven también los sábados y que abaratan mucho la comida. Sin embargo, nosotros fuimos un domingo y terminamos gastando 100 pesos (lo cual es mucho hablando de comida de esta naturaleza) y pagando una cerveza carísima.
- Dody (Rodríguez Peña 1136, 4812-3331): otro que tiene el mismo espíritu al paso y rápido que, en definitiva, es el verdadero espíritu de la comida árabe. Lo bueno es que aquí, finalmente, al fatay le dicen sfija, ¡y que está bastante bueno! El kippe, si bien no lo probé, parecía tentador, aunque un tanto caro para la porción que te traen. El shawarma es muy bueno también, y tiene una barra para comer sobre taburetes, nada más popular y encantador.
sábado 27 de noviembre de 2010
El peruano de mi vida

Al provenir del norte, la palabra tamal no asusta, pero al casi no tener ríos con hábitat decente para los dulces y tiernos peces o salida al mar, una jalea se vuelve un continente.
viernes 5 de noviembre de 2010
El Pizzathön I.
Luego de una intensa campaña que incluyó un par de pasos en falso y la aparente, por un momento, suspensión del asunto para siempre, logramos reunir a un animado y hambriento grupo (nosotros no habíamos probado bocado desde la noche anterior) para surcar las grandes avenidas porteñas en búsqueda de la masa y el queso que tanto nos merecemos.
El recorrido de este primer Pizzathön fue más bien tradicional y abarcó las grandes pizzerías de Corrientes más una situada en Callao a al cual le tenemos especial aprecio. En cada una se consumió solo una porción de muzzarella, motivo por el cual algunos nos considerarán débiles de espíritu, seguro. Luego de salvar nuestros hígados con el poder de la oración, esto es lo la concurrencia opinó:
Allegria (@comagelatina):
Me salió una ampolla en el pie por que no había usado los zapatos nuevos para caminar, pero al margen de eso fue muy esclarecedor el evento para modelar mi gusto por la pizza de la ciudad.
Mi breve valoración en escalas
1- Las Cuartetas: es la más contundente pero con buen corazón.
2- La Americana: me gusta el punto en el que no te quieren asesinar instantáneamente, porciones más chicas pero bien gustosas y la masa a pesar del prepizzismo es esponjocita, y queda cerca del barrio y es probable que algún día me case con ella.
3- Guerrin: bastante más grande y tiene bastante queijo (con notas de vaca lechera de la zona oeste de santa fe alimentada con hiedra) ((fuerte)) (((:P))) pero la masa es bastante pobrecita, y como es mi métier debo decir que tenía gusto a levadura (se le pone mucho para hacerla más rápido).
4- Last and least, Banchero: yo configuro mentalmente masa salsa queso, no masa queso salsa, porque se me vuelve más acuoso el mundo. De todos modos no es solo eso, vale destacar que las salsas son distintas para pasta o pizza y esta tenía gusto a salsa de canelones.
He dicho
Me cope un poco al final, pero si quieren hacer su escala estaría muy bien así la subimos
Besos abrazos y queso chorreante
(La Americana)
Dario (@jujyfruits) (quién no fue pero cuyas opiniones estimamos):
Es una lástima que no llegaron al palacio de la pizza. Empecemos a armar la próxima y pasamos por un par de pizzerías diferentes. El palacio es muy buena y tiene la mejor pizza de provolone de corrientes. Los inmortales se podría agregar al recorrido y también desviarse unas cuadras para El Cuartito.
Está bien tu lista, Carla. aunque creo que yo pondría a Guerrín arriba de la americana y no le daría tan duro a Banchero, aunque es cierto que, tal vez porque fui mucho y me aburrió, tal vez porque empeoró, me parece más floja que las demás de corrientes (pero no incomible).
@__jonesy_:
1. Cuartetas, coincido con la Carla. Contundente, un cross de grasssa directo al paladar.
2. Banchero, nostalgia y salsa. A mí la salsa sabrosa me cabe y debo reconocer que el 70% de mi cuerpo está hecho de pizza de Banchero. Hivemind de pizza.
3. Guerrín. Solía ser una pizza medio de mierda, levantó el nivel. Merecido 3er puesto. Gran queso.
4. Americana. Pizzeta de cumpleaños infantil. Sigo sin entender cómo es que fue parte del itinerario, debe ser que los tucumanos están auspiciados por ellos o algo. No le deseo esa pizza ni a mi peor enemigo. Me quedo con la Continental o Kentucky.
(Guerrin)
@juje80:
*Disclaimer: La última de las pizzerias que conocí, de todas las que recorrimos, fue La Americana. Así es que es de la que menos comí...de todas formas, si bien parte de mi listado está condicionado por esto, creo que puedo ser medianamente objetivo.
Basta de cháchara:
1.- Americana: si bien las porciones son más pequeñas que el estándar, también son más baratas. Queso gustoso, salsa suave pero con personalidad, masa esponjosa pero cercana a la prepizza que venden en las esquinas de Tucumán (quiero ver lo mismo en #littletucuman).
2.- Cuartetas: Es la más cara, y eso al momento de degustar pizza al paso es un tema importante. Sin embargo es una de las que más me gusta. Aunque el ejemplar que me tocó a mí no era el mejor exponente, en las mejores condiciones, creo que pelea palmo a palmo con las mejores de BsAs.
3.- Güerrin (guerrin o ghuerrin): es la que más personalidad tiene. Su sabor es diferente a todas las demás y ninguna se acerca ni en pedo a esa marca registrada. Sin embargo, para mi es una bomba. Nunca como más de dos porciones en Guerrin porque muero de indigestión. Pro: media masa pero crocante, mucho queso y sabroso, una salsa muy con mucho ajo. Contra: cuando no está bien cocida o medio fría es una bomba, su salsa es tan peculiar que cansa rápido.
4.- Banchero: claramente es un canelón. Mucho líquido, la salsa no aporta nada y el queso casi ni se siente. La masa es lo único peculiar. No sé si tengo mucho más para decir...mi experiencia me demuestra que con el correr del tiempo la calidad fue bajando y sus precios subiendo.
Hasta aquí mis conclusiones sobre la degustación de pizzas (mejor conocido como #pizzathon)...espero que se repita con mas queso y más cerveza.
@martianz:
Yo llegué pa' los postres. Igual, las he probado en otras ocasiones y:
1. Cuartetas.
2. Guerrín.
3. Americana.
4. Banchero.
Quiero un #PizzathonII.
(Las Cuartetas)
Amadeo (@snark84):
1) La Americana: no sé, tengo debilidad por la Americana, quizás porque fue donde arrancamos y estaba famélico. Me cabe su consistencia suficientemente grasosa y blandengue pero sin ser mazacote ni deshacerse. Creo que me gusta su condición de cuasi pre-pizza, por amor atávico. También es una bomba con tabasco. Y tiene una re buena relación precio / calidad. Sin embargo, es cierto que las porciones son más chicas y que es como "pizza genérica" a veces. Pero bueno, tiene mi corazón.
2) Las Cuartetas: sin embargo, si nos atenemos al método científico, aquel patentado por el ingeniero Jones, esta es la mejor, sin dudas. La cantidad de queso, para el momento en que nos tocó comerla, fue hasta obscena y difícil de masticar y digerir. Pero tiene esa cosa gustosa y llena de aceite. Además, yo me hago el qué pero bien que me gustó la fugazzetta rellena de la Mezzeta.
3) Guerrín: creo que me gusta más de lo que este listado augura. Tiene esa costra amarilla y quemada encima que es me está haciendo engordar de escribirla, tiene mucha salsa, y las porciones son más que abundantes. Es una estupidez que Banchero, a media cuadra, sea más cara, nadie puede preferirla. No sé si es tan pesada como dice Juje, creo que Las Cuartetas gana en eso por lejos.
4) Banchero: para mi es bastante mala. No tiene consistencia, no tiene mucho sabor, no tiene mucha onda ni mucho queso. Es un meeeeh. Capaz que era muchísimo mejor y decayó. Espero que Jones no me ataque y mate por esto.
El próximo debería ser Palacio de la Pizza - Los Inmortales comprado para llevar y comido en la calle - El Cuartito y no sé qué más.
@juje80:
El próximo debería ser Palacio de la Pizza - Los Inmortales comprado para llevar y comido en la calle - El Cuartito y no sé qué más. Yo sumo: PinPum - La Mezzeta - Angelin - Burgio (circuito 168)
(Banchero)
Próximamente: Pizzathön II – Esta vez es personal.
(Gente laburante)
jueves 4 de noviembre de 2010
Cerveza y whisky

martes 26 de octubre de 2010
Esto iba a ser un post sobre lo que como en el trabajo.




domingo 26 de septiembre de 2010
Le Grand Croque-Madame.

Una receta para un sándwich sencillísimo, pero maravilloso, que cumple a la perfección aquella máxima de “Julie & Julia” de que “nunca podes tener demasiada manteca”.
El croque-madame es un sándwich francés clásico, que se sirve con un huevo frito encima. En Tucumán existe el “mexicano”, sándwich de jamón, ternera, queso y tomate en pan de miga con un huevo frito encima.
Esta versión se realiza de la siguiente manera:
1. Derretís un poco de manteca.
2. Agarrás pan lactal.
3. Le untás manteca por dentro y por fuera. Ambas capas.
4. Lo rellenás con queso de barra y fiambre de lomo, esa versión ahumada y distinguida del jamón cocido.
5. Lo metés al horno en una placa.
6. Mientras, freís un huevo por cada cuadrado de felicidad. La idea, para mí, es que queden bien secos, porque me gusta cuando la yema está cremosa y no líquida. Pero puede ser un río de yema si a ud. le place.
7. Se sacan los sandwichs del horno y se cubren con el huevo. Se sirven con jugo de naranja.
La merienda de bar, versión distinguida.
viernes 17 de septiembre de 2010
Hola langostinos! Cenando en el Jardín Japonés.

Es un re lindo lugar para comer el Jardín Japonés. Un ambiente re tranquilo, con pocas luces y decoración con... cosas de madera... ehm, con cosas de papel también, y rayitas chicas, y pocos adornos y colores. No sé, bueno, todo eso japonés que queda lindo. Además, estábamos sentados al lado de la ventana, con vista al jardín ligeramente iluminado. Está lindo el Jardín Japonés, lindo, lindo.
Aprendí a usar los palitos para comer, y esto es muy importante. No fue gracias a la práctica, en absoluto, sino una consecuencia directa de la agudización de mi observación. Absorbí el mecanismo con tan sólo mirar el movimiento de las manos y los palitos en la mesa de al lado mientras esperábamos que nos sirvan. Lo mismo me pasó con el ping-pong. Todo por ver un partido en la tele, y entender el movimiento de los brazos de los jugadores al pegarle a la pelota. Así, pasé de ser un inútil importante, a campeón invicto del torneo de ping-pong de vacaciones de invierno 1992 del Hostal del Sol en las Termas de Río Hondo.

Lo que más me gustó:
Langostinos, grandes y fritos langostinos. Me dieron un breve instante de felicidad al probarlos, junto con la fugaz ilusión de realeza que te regala un plato repleto de esas elegantes colas rosadas apuntando al cielo (no eran tantos como luego pude comprobar, sólo tres o cuatro bichos).
Disfruté mucho el salmón del sushi, y eso que este tipo de cocina está lejos de ser una de mis favoritas. Estoy seguro que la salvaje lucha a muerte entre unos chotitos circulitos de sushi y un pesado y perversamente jugoso bife de chorizo duraría sólo pocos segundos a favor de nuestro carnoso héroe local. Entonces, no es que no me guste el sushi, al contrario, sólo que siempre pierde en la comparación con casi todo lo que compone mi dieta, por lejos. Sin embargo, este salmón es un pescado superior, el rey de los pescados. Casi no respiré mientras todavía quedaba algo en la mesa. Dulce, suave y sensual carne rosada.

Pedimos un buen Malbec. Tanto pescado supuestamente debería haber estado acompañado por un vino blanco, pero al pingo el maridaje, como dice Cecilia que afirma una señora que tiene la mejor nariz del mundo o algo así. Debe ser una naríz gigantesca, y sabia, una nariz llena de sensibles pelos que te predicen el futuro y te dicen hace cuántos días que no te lavás los pies. Oh salve reina nariz! mi señora, madre de todos los mortales!

Bue, salvo el sushi y esos bellos langostinos muertos, el resto estuvo por debajo de mis expectativas. Sobre el resto de los platos:
Las empanaditas de cerdo al vapor eran muy parecidas a las que venden en las rotiserías de nuestros queridos y chinos amigos exiliados y financiados por la mafia de los portones azules. No puede ser que siendo una masa tan blanca sea demasiado rica. Y no lo era. Digamos, estaban bien, pero poco sabor. Además, les chorreaba esa agüita medio caldeada sin gusto a nada que me parece termina diluyendo aún más el ya suave gusto del chanchito.
Las brochettes de pollo frito con verduras estaba bien, aunque tampoco me hicieron tirarme al suelo a revolcarme en mi propia saliva.
Otro pollo frito más, pero rebosado, acompañado por un arroz con verduras. Nada extraño, ni exótico u oriental sobre ese plato. Tampoco tenía sal.
El momento del postre incluía:
Helado de sésamo. Estaba rico, de sabor bien intenso, me quedó dando vueltas en la boca un buen rato.
Té verde. A pesar de que nunca me gustó demasiado, era un buen té verde. Bien cargado, de gusto similar a la coca. Era como tener un jujeño coqueando, enterito en mi boca, como aquella vez...
Todo esto acompañado por masas japonesas. Demasiado suaves y migosas. Eran, básicamente, dulces (no muy dulces) hechos a base de un poroto japonés, envueltos en una especie de pan parecido al de pancho, de un paquete de Fargo abierto la noche anterior. Es decir, mucha miga seca. Las masitas, entonces, una mariconada.

Ah, el precio! quería hablar de lo caro que era: muy caro. La suma de todo lo ingerido alcanzaba casi $400. Es verdad que era mucha comida, yo salí arrastrándome y, en promedio, fue una rica cena, pero hay buenos y llenadores bifes de chorizo a $25. En síntesis, si la señora tiene ganas de salir del menú habitual y de gastar una cantidad pornográfica de dinero, entonces el restaurante del Jardín Japonés es una gran opción.

jueves 2 de septiembre de 2010
Las recetas económicas de Doña Kürti Miklós o Cocina Molecular.






